viernes, 23 de marzo de 2012
¿Sabemos a que nos referimos cuando se habla de “Bullying”?
La violencia escolar se presenta como una problemática sensible a la mirada social, requiriendo respuestas inmediatas, y a la vez se constituye como una manifestación compleja por el involucramiento de diversos agentes socializadores.
Consultando autores especialistas en la temática, encontramos que según la Dra. Hilda Marchiori (1998), el hecho de que este tipo de violencia se de en el ámbito escolar le otorga características particulares ya que el espacio de victimización es la propia escuela, lugar donde se desarrolla el proceso educativo y socializador. Por otro lado, los participantes de la violencia son alumnos, lo que constituye una línea muy delgada entre autores de los hechos y víctimas. Asimismo, el personal de la escuela al no controlar la violencia conduce a una permisividad y agravamiento de los comportamientos violentos.
En los últimos tiempos, es un hecho que la importancia del rol social del maestro no es lo suficientemente comprendido y apoyado en nuestra sociedad, y muchas veces se desvaloriza la figura del docente desde el propio discurso de los padres que envían a sus hijos a la escuela. Se suman a veces a esto actitudes negativas de los padres y su carencia de compromiso hacia la institución escolar.
Por otro lado, el ámbito escolar preocupado en una formación especializada y teórica, ha abandonado una educación general en la formación cimentada en los principios básicos de los derechos humanos, igualdad, respeto por las diferencias, etc. Del mismo modo, la infraestructura edilicia escolar deteriorada constituye un símbolo de desorganización y violencia, no favoreciendo la apropiación del espacio por parte de los alumnos y el cuidado que la institución escolar debería promover.
En este contexto, es necesario describir lo que consideramos por bullying, palabra que se cita muchas veces sin saber específicamente de que se trata.
Bullying es un término inglés que deriva de bull (matón). El bullying es un concepto que se refiere a un tipo específico de violencia escolar, aquella que se da entre pares. La violencia escolar en sí es un problema más amplio ya que abarca diversas manifestaciones (violencia hacia el edificio escolar, de maestros hacia alumnos y de éstos hacia los maestros, etcétera), siendo el bullying una de ellas.
Si pudiésemos emparentar dentro de nuestro idioma al término inglés, nos encontraríamos con la palabra “hostigamiento”. ¿Cómo se hace presente este fenómeno en la realidad escolar? A través de conductas de diversa naturaleza, tales como burlas, amenazas, agresiones físicas, aislamiento sistemático, insultos, entre otras conductas caracterizadas por un abuso de poder por un niño o adolescente, que generalmente es apoyado por un grupo, contra una víctima indefensa, vulnerable. Esta condición se mantiene o repite durante un tiempo prolongado por la ignorancia o pasividad de las personas que rodean estas situaciones. En el sujeto que es blanco de estas agresiones las consecuencias de este hostigamiento traen de la mano dificultades en el proceso de aprendizaje, ausencias acusadas a las jornadas escolares, estrés, angustia, ansiedad, angustia y en algunas ocasiones más extremas y graves el suicidio.
Es así como este flagelo se presentifica actualmente en las escuelas de nuestro medio como un tipo de acoso escolar, interponiéndose en el desarrollo de la convivencia, dejando efectos nocivos tanto para los implicados directos en estos sucesos como para la comunidad educativa en su conjunto.
Si bien la violencia es un hecho que ha existido desde los comienzos de la humanidad, reajustándose a las particularidades de los diferentes medios sociales, no deja de presentarse como un objeto al cuál dirigir la mirada a manera de buscar alternativas de prevención y tratamiento, y más aún en los ámbitos educativos, privilegiando entonces no sólo la formación teórica, sino también la formación en valores y el respeto por la diversidad y la dignidad humana.
viernes, 4 de noviembre de 2011
LA IMAGEN CORPORAL EN LA ADOLESCENCIA
Diversos autores especializados en la temática adolescente, sostienen como un hecho real que para los jóvenes el aspecto corporal adquiere una gran importancia. Consecuentemente las características físicas juegan un papel influyente al momento de realizar una evaluación sobre sí mismos y los otros, es por esto que frecuentemente el grado de popularidad de un adolescente en distintos ámbitos está asociado con qué tan cercano a los estereotipos culturales de belleza se encuentra. En muchos casos los adolescentes poco conformes con sus cuerpos tienden a ser víctimas de agresión con mayor frecuencia que aquellos más satisfechos.
La preocupación por la apariencia, el atractivo o la belleza física que, como adultos, podemos encontrar algunas veces exagerada y molesta es hasta cierto grado normal y se debe a que la adolescencia es un periodo especialmente susceptible para la conformación y la aceptación de la imagen corporal, es decir, la manera en que se percibe dinámicamente el cuerpo: cómo se ve, se mueve y se siente.
Algunos adolescentes quieren cumplir y alcanzar el ideal de belleza, obsesionándose con la imagen popularizada como la que deben mostrar, realizando una comparación con la proyectada por los medios, los cuales presentan una imagen delgada, bella, agraciada, admirable, reduciendo ésta a un perfil meramente anclado en lo estético.
Puesto que la conciencia que tienen de sí los adolescentes es particularmente angustiosa, la crítica excesiva de los padres respecto a la apariencia, la alimentación y la actividad física de sus hijos puede contribuir a incrementar en ellos las preocupaciones por la imagen corporal y hacerlos recurrir a métodos poco saludables para cambiarla, como dietas constantes, ejercicio físico sin moderación o el uso de pastillas adelgazantes, entre otros.
En ocasiones, algunos adultos sucumben a los estereotipos de belleza, a pesar de ello, la meta como padres en la adolescencia no sería alentar la musculatura y la fuerza física en su hijo así como la conservación de una figura esbelta y linda en su hija, al contrario debería ser ayudar a los mismos a experimentar una imagen corporal saludable, más allá de las formas de sus cuerpos.
Es necesario que los adultos se informen de manera precisa acerca de la alimentación saludable y los efectos que los medios, la sociedad, la cultura, los pares y la familia tienen sobre la imagen corporal. Desde una edad temprana, ayudar a los adolescentes a entender la diversidad que poseen los cuerpos (formas, tallas, etc.), el mensaje de que cada uno es diferente debe ser claro y sin prejuicios.
Para cultivar una imagen corporal saludable, los adolescentes necesitan desarrollar habilidades que les ayuden a navegar a través de todos los mensajes que escuchan y ven con relación a la imagen corporal, apariencia y alimentación.
lunes, 17 de octubre de 2011
Adolescentes y Medios Masivos de Comunicación ¿Estar hoy mas informados es sinónimo de salud?
Actualmente los medios de comunicación se presentan como formadores de sujetos ya que estos refuerzan y potencian una imagen social preexistente propagando modelos en donde se muestran determinadas formas de vestir, pensar y ser, influyendo fuertemente en los individuos, particularmente en los adolescentes; ya que éstos atraviesan una etapa de vulnerabilidad por encontrarse en un proceso de formación de su personalidad, recibiendo abruptamente información que en su mayoría no llegan a comprender y por lo tanto tampoco pueden incorporar totalmente. Esta situación los coloca en una posición de fragilidad frente a la fuerte influencia de los medios de comunicación.
Para el adolescente de hoy encontrar y descubrir la dirección, el sentido de la vida y la profundidad de la realidad no es una tarea de características fáciles. Por una parte se encuentra con los obstáculos propios de su edad (cambios físicos, psicológicos, sociales, etc.) agregándose a la necesidad de esforzarse personalmente los conflictos que representan las modas que la cultura impone: las características de éstas son conflictivas ya que pretenden asignarle al adolescente un rol de consumidor pasivo, conformista, con una visión liviana y sin reflexión de las cosas.
Los estereotipos que los medios de comunicación propagan son tomados como norma que debe ser aceptada por todos, llevando en algunos casos (en combinación con otros factores) a realizar acciones y comportamientos enfermizos (conductas adictivas, violencia, embarazos adolescentes, conductas autodestructivas, trastornos de la alimentación, etc.) por parte de algunos adolescentes, al sentirse exigidos a cumplir con objetivos y metas en la que pretenden encajar para no sentirse excluidos, debido a que estos parámetros son tomados como la imagen que deben mostrar a la sociedad.
Esto genera en muchos casos inconformidad, incomodidad, angustia, afectando de este modo el autoestima de los adolescentes, quienes al no poder alcanzar el ideal que los medios de comunicación imponen, y a su vez preocupados por las evaluaciones y opiniones de los otros, pueden en algunos casos desarrollar algún tipo de desorden.
Es importante que como adultos en nuestros distintos roles (padres, docentes, profesionales de la salud, etc.) podamos acompañar los cambios emocionales, físicos y sociales que se experimentan durante la adolescencia como una etapa evolutiva: por una parte, colaborando y estimulando a que los adolescentes puedan alcanzar un desarrollo normal (logro de la autonomía psicológica, inserción en el mundo social, adquisición de una sólida identidad, etc.);y por otra parte pudiendo identificar y ayudar a aquellos adolescentes que se encuentran impedidos en alcanzar dicho logros evolutivos por distintas circunstancias.